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El proceso de certificación ENISA contado por las startups 

6 de febrero de 2025

Con la entrada en vigor de la Ley de Fomento del Ecosistema de Empresas Emergentes (conocida como Ley Startup) en diciembre de 2022, España dio un paso importante hacia la consolidación de su ecosistema emprendedor. Esta normativa tiene como objetivo fomentar la creación y el crecimiento de organizaciones tecnológicas innovadoras, estableciendo los criterios que definen a una startup. Entre estos, destaca la necesidad de obtener la certificación ENISA, un proceso que ya han completado 1.369 empresas, reflejando la vitalidad de un sector en expansión. 

Los datos extraídos confirman un panorama optimista: un ecosistema dinámico, con capacidad de generar ideas, productos y servicios disruptivos. Hace un tiempo, analizamos algunas de las conclusiones que se podían extraer de la aplicación de este nuevo proceso. Y en esta segunda fase queremos conocer el proceso de certificación por dentro, desde la experiencia en primera persona de algunas startups que ya lo han superado. 

Un proceso accesible y con beneficios fiscales 

Alan Fusté, fundador de la startup Mathew.ai, empresa especializada en la aplicación de la inteligencia artificial en el campo de la educación y formación, describe la experiencia en el proceso de certificación de manera positiva y afirma que “fue rápido y simple”, más cuando habían trabajado anteriormente con ENISA. Similar es la opinión de Conxi Pérez, CEO y cofundadora de RolldBox, estudio creador de videojuegos que desarrollan el concepto del «Positive Gaming», quien también considera que la certificación es relativamente sencilla. Sin embargo, subraya que el apartado más complejo radica en la presentación del plan de negocio, tanto en términos financieros como narrativos. 

El exceso de información es uno de los puntos que para la CEO de RolldBox, podría ser mejorable. Según su punto de vista, para certificarte como startup “no es necesaria tanta información” y puede ser un trámite pesado si no se ha trabajado anteriormente con ENISA y no se puede reaprovechar información. Además, cualquier revisión de documentación o contenido puede retrasar significativamente la certificación, algo que puede ser frecuente y especialmente costoso para startups en fases iniciales y con pocos recursos. 

En lo que respecta a los beneficios destacables que aporta ser certificada como startup, tanto Conxi Pérez como Alan Fusté lo tienen claro. Ambos coinciden en que se trata de los incentivos fiscales que se consiguen para los inversores, como la reducción del tipo impositivo sobre sociedades o la eliminación de algunas tasas registrales para la constitución de una nueva empresa, que ya resumimos en su día en esta infografía.  

Barcelona, ciudad startup 

En este contexto, Barcelona emerge como un referente internacional. La capital catalana se sitúa como una de las ciudades europeas más atractivas para el talento emprendedor, consolidándose como un núcleo estratégico para la innovación, según los datos del estudio Startup Heatmat Europe de 2024. En la capital catalana se concentran el 87% de las empresas emergentes de Cataluña, puesto que los inversores, tanto nacionales como internacionales, encuentran en la ciudad talento, infraestructuras y buena conectividad internacional.  

Otros estudios, como StartupBlink, sitúan Barcelona como el quinto ecosistema de startups más potente de la Unión Europea y con potencial más que suficiente para continuar escalando posiciones. De hecho, en el informe Startup Genome, Barcelona se coloca en segunda posición en el ranking de Ecosistemas Emergentes a nivel mundial, dos posiciones por encima respecto a la anterior edición del informe en 2023. 

En cuanto a sectores, el citado informe StartupBlink indica que la Ciudad Condal es actualmente la primera ciudad del mundo en el terreno de los videojuegos y la industria farmacéutica.  

Con iniciativas como la Ley Startup y procesos como la certificación ENISA, el ecosistema de la ciudad no solo busca mantenerse competitivo a nivel global, sino también atraer a un número creciente de inversores internacionales. La certificación ENISA, junto con el marco normativo impulsado por la Ley Startup, se perfila como un elemento clave para seguir posicionando a España —y en particular a ciudades como Barcelona— como un punto de referencia en la creación y desarrollo de startups. 

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