Con los avances tecnológicos y en ámbitos como la IA, los ordenadores cuánticos o la química computacional, un intangible se prevé de máxima relevancia: el software. Pero ¿qué es el software? Es una buena pregunta a la hora de saber cómo puede protegerse este valioso intangible, porque, según qué se entienda, puede ser protegido por una figura u otra.
El término software puede ser ambiguo y equívoco. Por un lado, puede entenderse como un conjunto de instrucciones escritas en un lenguaje de programación para implementar un algoritmo, un código binario o algo similar. En este caso, la protección iría dirigida a figuras como los derechos de autor o el secreto empresarial.
Sin embargo, si se entiende software como una invención implementada en ordenador, la cosa cambia. Este concepto define una invención que, para su puesta en práctica, necesita de un ordenador, donde una o más características se realizan total o parcialmente por medio de un programa informático. Aquí, para la protección, podríamos hablar de patentes.
El software como código fuente
En este primer caso podríamos entender que son programas de ordenador que implementan métodos de gestión de actividades matemáticas, por ejemplo. Aquí podemos encontrar diversos elementos, como el código fuente o el ejecutable, además de otros que tienen valor empresarial, como requisitos funcionales, datos o metodologías de mantenimiento, etc.
Todos estos elementos son susceptibles de ser protegidos por la vía del secreto empresarial o el know-how, en la medida en que aporten ventajas competitivas a su poseedor y si se han tenido las precauciones de mantenerlos secretos.
Además, la Ley de Propiedad Intelectual (RD 1/1996 de 12 de abril) establece que los programas de ordenador son objeto de propiedad intelectual. Por tanto, elementos como el código fuente o la documentación técnica se entienden como obras protegidas por derechos de autor. Si bien su registro no es obligatorio, sí es muy recomendable para contar con pruebas fehacientes de su existencia. También puede ser aconsejable contar con un sello de tiempo cualificado, como medida extra de protección.
El software como invención
En el caso de que se trate de una invención implementada por ordenador, y siempre que cumpla los requisitos de patentabilidad (inventivo, nuevo y con aplicación industrial) y tenga carácter técnico, la patente sería la herramienta de protección adecuada.
En este punto, es realmente importante comprender en profundidad qué significa tener carácter técnico. Se debe entender que la invención, en este caso el software, proporcione una solución técnica a un problema técnico. Esto puede ser perfeccionar el funcionamiento de un ordenador optimizando recursos computacionales, mejorar el control de un proceso industrial o su eficiencia, o bien mejorar la comunicación entre dos teléfonos móviles.
Pese a que no han sido muy habituales, campos como la computación cuántica o la química computacional son territorios fértiles para este tipo de software técnico. Sin olvidarnos de la inteligencia artificial, que tan indispensable se está volviendo en nuestras vidas. Las invenciones basadas en este campo y que sean invenciones implementadas por ordenador serán patentables. Además, en este caso, pueden protegerse varios aspectos como algoritmos o modelos de aprendizaje.
Conclusiones: aspectos esenciales a considerar
Proteger un intangible tan valioso como un software es un paso esencial en cualquier estrategia de generación y defensa de valor. Es necesario identificar qué tipo de software es, para luego decidir el mejor camino a seguir. Según su naturaleza, como hemos visto, existen diferentes vías de protección a implementar y, además, conviene estudiar bien otros aspectos, como el posible uso de licencias Open Source y las obligaciones que implican. También existen medidas técnicas de protección, como la ofuscación del código, que conviene tener en cuenta.
Si estáis trabajando en un software y queréis saber todo lo necesario para poder protegerlo de la mejor manera posible, poneos en contacto con nosotros y lo estudiaremos. Proteger adecuadamente el software será clave para la creación de un proyecto ganador.













